- Perdone Sr. Dios, ha llegado la última partida de cerebros... ha habido un problema.
- ¿Qué ha pasado hijo mío?
- Un error en el pedido, han llegado todos de la talla pequeña y uno diminuto.
- ¿No podemos devolverlo?
- Si quiere acabar esto en siete días vamos a ir muy justos, salvo que vengamos a trabajar el domingo.
- Bah, no importa, pon los cerebros pequeños en aquellos cuerpos de allí. Coje de esa caja unos tricornios y unas gorras de Mosso y se las pones para poder distinguirlos yo desde aquí arriba y tenerlos bien localizados en todo momento.
- ¿Y el diminuto?
- ¡Ese se lo ponemos a Pere Navarro y lo colocamos como director general de la DGT!
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