lunes, 10 de septiembre de 2007

David Beckam

Me acerqué a aquel montón de mierda maloliente. No podía evitarlo. Su olor me producía naúseas, pero no podía dejar de andar hacia él. Vomité. Vomité tantas veces que debí perder el conocimiento durante unos segundos. Cuando recobré el sentido vomité otra vez. Mi ropa apenas podía adivinarse entre la espesa capa de vómito que me cubría cuerpo y cara. Las moscas se debatían nerviosas entre el montón de excrementos y mis vómitos. Al llegar resbalé y caí de bruces sobre las heces todavía calientes. Se abrió una puertecita y alguien salió. Su cuerpo estaba recubierto de vómito y moscas.

- ¿Qué pasa aquí?
- Me he caído... pero tú... ¿¿eres David Beckam??
- Hum... sí. ¿Cómo me has reconocido?




Moraleja: recubiertos de mierda, moscas y vómito... ¡Beckam y yo no somos tan distintos!

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