Cuando escribimos un correo electrónico, mandamos SMS, llamamos por el móvil, etc. pensamos que toda esa información simplemente va de un sitio a otro por arte de magia. Nuestras conversaciones flotan por el aire hasta llegar al teléfono al que hemos llamado. Nuestros "mails" llegan misteriosamente hasta el ordenador situado en la otra punta del planeta...
El tema es mucho más sencillo que todo eso. Hace muchos años un científico tibetano consiguió reducir una paloma al tamaño de una liendre y se le ocurrió que podía seguir cumpliendo con su cometido de enviar mensajes por el mundo, pero de una forma mucho más eficaz. Este científico (llamado Arturo Borojo, tibetano de nacimiento) formó un auténtico ejército con miles de millones de palomas mensajeras diminutas, que se encargaron de transmitir la información de nuestros móviles, ordenadores, gps... por todo el mundo.
Si no me crees, la próxima vez que envíes un mensaje con el móvil fíjate muy atento en su antena y si tienes buena vista podrás ver la diminuta paloma mensajera que vive en tu movil llevando una diminuta copia de tu mensaje hasta el movil de tus amiguitos.




